“Burn-out”: sofocos en el trabajo

No es menester trabajar en una fábrica de acero para que te salten las chispas sobre el cuerpo. La presión, el estrés, la mala planificación, el cliente que no cede, los proveedores que se retrasan, tu compañero que no se calla,... ¡y tú con esos pelos! Es momento de que todo esto deje de atacarte. La mejor defensa te la damos en 5 recomendaciones.

El Burn-out es un estado de estrés en el trabajo que se contagia, pasando de tu vida profesional a tu vida personal. Cuando este síndrome pasa a tu ambiente familiar, puede contagiarlos. Padecer el también llamado síndrome del desgaste profesional puede ocasionar bajas laborales, aumenta las posibilidades de consumo de drogas (de las de receta y de “las otras”), e incluso puede desembocar en depresión.

La manera de que el trabajo no entre en tu vida personal y arrase con todo lo que significa para ti, es reforzando las actividades que haces en tu tiempo libre.

Ejercicio
Practica con regularidad algún deporte, esfuérzate en la constancia y hazlo con regularidad. Quemar grasas al mismo tiempo que la adrenalina hace paso por tu torrente sanguíneo es una buena manera de que las endorfinas se pongan más finas que nunca y desconectes tu teléfono móvil.

Estudia
Si tienes el “corpore sano” es momento de que tu “mens” esté más sana que el culito de una rana. Te vendrá muy bien que ocupes tu mente con alguna actividad intelectual. Perfecciona tu inglés, aprende electrónica, o haz un postgrado. Seguro que hay alguna de esas cosas que te interesan y siempre retrasas porque no tienes tiempo. Es importante que sepas una cosa: el tiempo no se hace, se aprovecha. Además ¿quién sabe? Tal vez encuentres que te apetece cambiar de trabajo.

Ayuda
Colabora con actividades y proyectos. Ya has visto demasiados jóvenes con carpeta en mano a la puerta de los centros comerciales intentando que apadrines niños, hagas donaciones, etc. Otra forma de ayudar en la que te puedas implicar te proporcionará una responsabilidad nueva y gratificante. En este consejo te vamos a dar un “metaconsejo”: No excedas tus capacidades con esto y asume que tu compromiso es voluntario, ante todo importa tu salud.

Ríete
Además, a carcajada limpia. Hay grupos de risoterapia, que no son mítines de ninguno de nuestros políticos, sino que son grupos donde se practican ejercicios para liberar tensiones. Tendrás mejor cara el lunes después de haberte reído sin parar. Ríes sin parar, liberas lo negativo, lo eliminas, te destensas, te relajas.

Duerme
La siesta en el “finde” y las 8 horas entre semana. Aprende a relajarte en el momento de irte a dormir. Olvídate de todos los problemas del mundo y piensa que cuando suene el despertador será otro día. Si las otras opciones que te planteábamos eran combinables, esta es básica. Si al insomnio no le das importancia desde el primer momento, después se puede convertir en algo crónico. Haz sagrado tu descanso.

Con estos 5 consejos podrás reforzar tu vida personal e impedir que el trabajo se asiente dentro con todas sus preocupaciones. No son las únicas cosas que debes tener en cuenta: cuida tu dieta, planifica una agenda semanal con muchos huecos para tus amigos y familia, pierde de vez en cuando el teléfono y el reloj de vista, o fracciona tus vacaciones en largos fines de semana para escapar acompañado/a.

Si aprender para trabajar bien es importante, aprender a olvidar las preocupaciones es necesario. Es posible huir de un trabajo que “nos quema”, para ir a uno donde nos sintamos más a gusto. Para llegar a esto es mejor preparar un buen plan de huida, pero mientras tomar una decisión como esta sea tan difícil, empieza por ponerte “zen” en tu vida privada.

Vía: Quecursar

Publicar un comentario

0 Comentarios